testimonios metanoia
+ TESTIMONIOS
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Nos llevaste a estar y mover desde el poder y profundidad de lo puro y sencillo, trabajando desde el cuerpo, pese a toda la base que se podría contar con palabra y hay detrás. Disfruté mucho. Trabajo con la voz, pero en arte (mediación) hay un punto de estudio fuerte, que aún vivido desde la emoción y la experiencia, me tiene algo cansada. Fue justo lo que necesitaba. Llevo años en círculos de mujeres y el tejido de tribu fue bestial. Te estoy enormemente a gradecida, a ti y a todxs. Espero porder participar de tus propuestas más veces, te sigo. Estuve removida y con la energía alta, pero preferí escuchar al cuerpo, testar y equilibrar primero. Fue bien. Se han movido cosas. Una calma nueva ante aspectos recurrentes que abordaba desde otra energía. Interesada en lo que que cometas de 1:1. Entraré a mirar. Ahora mismo estoy con cierta afonía que , aún entendiendo la paliza de visitas, la tensión de estos días, la sensibilidad a barnices, serrín del espacio en preparación, los virus...pero me gustaría conocer más mi voz. De hecho, me encantó porque al salir al círculo me dijiste Canta, no sal. Y cuadraba perfectamente con el punto en el que estaba. Siempre digo que soy más contadora de historias que historiadora del arte. Creo que ha llegado el momento de profundizar en y con mi voz de otro modo y tejer de otra manera.
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La ceremonia de la voz fue una experiencia casi imposible de encerrar en palabras. Hay vivencias que no se explican: se atraviesan, se sienten en la piel, en el pecho, en el silencio que queda después del sonido. La voz, empezó a abrir espacios interiores... No era solo sonido; era vibración, memoria, emoción en estado puro. Venía de un periodo tumultuoso, de pensamientos acelerados y emociones agitadas. Y, sin embargo, a medida que la ceremonia avanzaba, algo se fue aquietando dentro de mí. Como si la voz, al salir, ordenara el caos. Fue intenso, sí. Profundo. Transformador. No sabría explicar exactamente qué ocurrió, pero salí distinta: extremadamente calmada, serena, con una paz que no venía de entender, sino de sentir. Como si la tormenta hubiese encontrado finalmente un cauce. La ceremonia no fue solo un acto de voz; fue un encuentro conmigo misma. Y esa serenidad que me acompañó al salir fue la prueba más clara de que algo, en algún lugar invisible, se había acomodado.
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Me sentía un poco apagada e incluso tenía dolor de garganta. Recuerdo que al cantar o expresar con la voz en el workshop ese dolor iba diluyéndose, y de hecho al día siguiente me encontré súper bien y liberada de la garganta. Fue una experiencia preciosa. Hubo un momento en el que abrimos el portal (los dos círculos cantando en diferentes notas) y yo solo podía escuchar como un coro de música celestial. Llegó una especie de sensación de iluminación muy grande, en la que todos contribuíamos a ese sonido angelical que estábamos expresando sin vas darnos cuenta. Ese momento para mí fue mágico y siempre que me preguntan sobre tu workshop habló de ello. Es una experiencia bonita, dejarse guiar y rendirse a expresar desde el punto en el que tú lo haces es sin duda transformador. El lugar, las personas y tu guía fueron oro puro.
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